Málaga viva – Tribuna

Málaga viva

“Vivo con miedo a salir de mi casa porque esta es ‘la distancia de seguridad’ que me encuentro en mi puerta, rodeada de bares y turistas en el centro de Málaga”. Nuestra vecina, Ángela, ilustraba su queja en redes con una expresiva foto, mientras que otras como Almudena o Begoña nos avisan de que los que van a las viviendas turísticas de sus comunidades entran sin mascarilla, llamando a las tantas y a patadas con las puertas. Hemos divulgado lamentables vídeos del trasiego de personas sin protección y sin guardar distancia en discotecas y pubs. En nuestras calles.

Miedo. Antes era desesperación por no poder descansar, frustración al ver cómo se expulsaba a los vecinos para instalar viviendas turísticas, indignación al ver terrazas que no dejan pasar a ambulancias y bomberos. Por ejemplo, Fran se va a mudar de su piso de alquiler porque no soporta el ruido constante, harto de que el Ayuntamiento no le escuche. Ana no puede conducir a su madre con su silla eléctrica por calles como Santa María o Andrés Pérez. Hace 4 años que la comunidad de Rebeca se convirtió en un colegio mayor descontrolado: 12 pisos alquilados a estudiantes de español, con ruidos, peleas, vómitos, pic-nics y sexo en las zonas comunes.

Sí, gravísimo, pero ahora además planean sobre nosotros la enfermedad… y la muerte. Estamos preocupados por los rebrotes, por los focos de contagio comunitario, y sabemos que los problemas de hoy hunden sus raíces en ese ayer. Una ciudad en la que no se actúa, en la que quedan impunes los obvios incumplimientos de las normas (urbanísticas, ruido, vía pública) y que tampoco reacciona ante esta crisis sanitaria.

En este extraño verano de 2020 coinciden dos problemas terminales, uno de salud pública y otro de evidente fracaso de esta ‘exprimidora’ intensiva. Porque su materia prima, el turismo de toalla en el balcón, de paquete de mortadela y litrona, de litera, no va a volver. A esos visitantes les da lo mismo La Malagueta que un resort barato de Túnez o Turquía.

Por ello hay que pensar cómo reconstruir el Centro para así impulsar toda la ciudad. Nos asombra la ceguera y falta de empatía municipal en intentar “regenerar” al moribundo pidiendo al malagueño que deje de consumir en su barrio para que deje su dinero en las franquicias del Centro. Un torpe ‘plan Marshall’ elaborado a espaldas de los vecinos. Escuchemos a comerciantes como Lorena, de Oportunidades Málaga, cuyos padres comenzaron hace 40 años en el Centro y en Huelin y que ahora resisten en el popular barrio del oeste gracias a esos “clientes que buscan una atención personal, que se les conozca”. “Nosotros damos un servicio al barrio, le damos vida. Cuando cierran los comercios, los barrios se mueren”, nos cuenta.

Sabemos que el turismo es nuestro principal motor, pero no atraeremos al visitante que crea riqueza verdadera si le ofrecemos un barrio sin alma, despersonalizado, sin habitantes autóctonos, orientado a exprimir al que lo pisa. Además, esa cesión de la ciudad al ‘hooligan’ es perversa: una espiral de especulación inmobiliaria fundamentada en casi regalar suelo público a los hosteleros, que así pueden incrementar sus expectativas de facturación y pagar alquileres estratosféricos a oscuros fondos de inversión que se llevan el dinero a paraísos fiscales. Todo en una gran urbe en la que ni los universitarios pueden ya pagar los alquileres ni las empresas encontrar oficinas.

Ante ello, Ángela, Almudena, Begoña, Fran, Rebeca, Ana y los centenares de miles de personas de Málaga quieren empleo y prosperidad, pero también reconocer sus barrios. Por mucho que se repita, el nuestro no era un páramo postnuclear hace veinte años; había fruterías, ferreterías, vida en la calle. Se rehabilitó con fondos europeos destinados a incrementar la calidad de vida pero el resultado ha sido muy distinto. No dejemos que siga languideciendo.

Urge un plan de repoblación, tanto de habitantes como de actividades económicas. Guiémonos por los objetivos reales de la Agenda 2030 para sustituir el actual modelo moribundo por otro sostenible. La oportunidad está aquí y ahora: para potenciar el Parque Tecnológico y sus comunicaciones y la efectiva implicación de la UMA en la I+D+i; para promover un turismo más sosegado y de calidad; para reubicar el eje del ocio nocturno en el Cortijo de Torres. Un plan que fomente el alquiler de larga duración, que aproveche el potencial del teletrabajo, que apueste por la diversidad económica, que racionalice el espacio público reordenando terrazas, creando itinerarios peatonales y promoviendo el transporte no contaminante. Con ello nuestro Centro Histórico será un hogar para nosotros, un lugar para todos los malagueños y un atractivo destino para los visitantes.

En democracia se puede y debe hacer todo lo necesario para preservar el bien común. Pensémoslo muy seriamente: volvamos a hacer una Málaga habitable. Apostemos por la vida.

Alfonso Miranda Páez, presidente de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga

Publicado en Málaga hoy https://www.malagahoy.es/opinion/tribuna/Malaga-viva_0_1490251217.html

Los vecinos reclaman al Ayuntamiento de Málaga que clarifique su posición sobre el uso de terrazas en la hostelería

La AAVV Centro Antiguo de Málaga solicita información al Consistorio de forma oficial sobre sus planes para el uso del espacio público y sus medidas para garantizar la Salud Pública tras la inquietud creada por las declaraciones de la Concejala Delegada de Comercio, Gestión de la Vía Pública y Fomento de la Actividad Empresarial

Málaga, 11 de mayo de 2020. La Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga ha solicitado información por vía administrativa al Ayuntamiento de Málaga para conocer de forma oficial las medidas previstas por el Consistorio de cara al futuro uso del espacio público por la hostelería. A la inquietud general por la continuidad de Málaga y su provincia en la Fase 0 del confinamiento por incumplir los criterios para el cambio de fase, se une ahora la generada por la Concejala Delegada de Comercio, Gestión de la Vía Pública y Fomento de la Actividad Empresarial, Elisa Pérez de Siles, que indicaba su disposición a no limitar el uso del espacio público contra los criterios legales.

Mientras Málaga continúa en la Fase 0 del confinamiento, al tiempo que casi toda Andalucía y la mitad de España evolucionan de forma positiva y se encuentran ya en la Fase 1, el Ayuntamiento de Málaga da señales de irresponsabilidad en la gestión de esta crisis sanitaria sin precedentes. El anuncio de la Concejala Delegada de Comercio, Gestión de la Vía Pública y Fomento de la Actividad de su disposición a incrementar el espacio de dominio público municipal que venían utilizando las terrazas de determinados locales de la ciudad, para contrarrestar las restricciones que ha establecido el Gobierno de la Nación por razones evidentes de Salud Pública, necesita de una aclaración urgente por parte del Consistorio.

En pocos días, todos deseamos que Málaga pueda acceder a la Fase 1, y que en algún momento lo más cercano posible los comercios y todas las actividades económicas malagueñas regresen a la tan deseada y necesaria actividad. Pero la AAVV Centro Antiguo de Málaga recuerda que eso debe suceder con todas las garantías posibles. Un uso extensivo del espacio público, fomentando la ocupación masiva del mismo por negocios hosteleros mediante la ampliación de terrazas, supone dificultar los movimientos y el cumplimento de las imprescindibles distancias de seguridad. Además, esas terrazas ampliadas incumplirán la ley y generarán nuevos posibles focos de infección. Deseamos y esperamos que el Ayuntamiento de Málaga reflexione sobre cuáles son sus prioridades a la hora de afrontar esta crisis.

Desde la AAVV Centro Antiguo de Málaga no se tiene constancia de que el Ayuntamiento de Málaga haya contactado con colectivos o asociaciones ciudadanas, más allá de los representantes del sector hostelero, en referencia a las medidas relativas a accesibilidad, movilidad y criterios de seguridad sanitaria. Y lo que se ha sabido mediante declaraciones en medios de comunicación solo hace referencia a posibles ampliaciones sin control. Incluso se ha mostrado la intención del equipo de gobierno municipal de establecer para las autorizaciones necesarias para el incremento de espacio, la modalidad de DECLARACIÓN RESPONSABLE, mediante el cual sería el propio empresario el que comprobaría el cumplimiento de los requisitos. Este modelo es completamente ilegal, y así se le ha informado al Ayuntamiento de forma oficial. Tampoco se han las quizá necesarias reducciones ocupación para facilitar la movilidad y garantizar una forma segura de reabrir los negocios del centro de la ciudad.

Son dos los requisitos imprescindibles esbozados en la Orden SND/387/2020 para la transición a la ‘nueva normalidad’, en concreto, contar con entre 1,5 y 2 camas UCI y entre 37 y 40 camas para enfermos agudos para 10.000 habitantes. Málaga no parece cumplirlos. Además, aún sufrimos una grave tasa de infección. De igual manera, mantenemos a decenas de personas hospitalizadas, bastantes en UCIS, y debemos lamentar que de forma continuada que aún mueren personas en Málaga a causa del COVID-19. Mientras tanto, los responsables municipales no parecen dispuestos a asegurar el estricto cumplimento de medidas para garantizar la Salud Pública sino que parecen buscar apaños contra la ley para satisfacer las necesidades de un influyente sector económico de la ciudad. Y esa es la aclaración que la AAVV Centro Antiguo de Málaga ha pedido de forma oficial al Consistorio.